martes, 29 de diciembre de 2015

Voy, al despertar de la luz otra vez, acariciando el sabor del amanecer, con café y leche buscaré la Marraqueta para comer. 

Sacó la vuelta esperando encontrar la panacea para volverme a acostar, ni el frío ni el olor podrán frenarme esta vez.

En el manantial del placer sin fuegos húmedos ni sueños sin amanecer
Ningún día tiene su oscuridad. 

En el manantial del placer donde alas llegan a lo alto para crecer
El idilio arremete otra vez 

Aquí, donde todo puede comenzar, donde algunos dejan su caminar, intento descubrir sin vacilación el poder de la liberación.

En la rutina de los pasos sin rumbo, entre pasillos viejos, el aire frío es lo de menos. 

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