"Y que me den un peso hoy!" Lo pensé y lo dejé, no era necesario seguir con las mismas trancas de aquel juego de ingenio, era imposible. Faltaban 4 minutos y esos segundos que se escurren por los ojos para que sean las ya no sé que horas, pero deba lo mismo, el éxtasis somnoliento de la dosis de colores no podrían hacer definir a un elefante su tamaño por más métrico fuera este y menos me iban a hacer reaccionar de que el fuego se apagaba con agua.
Santiago, Chile. en algún rincón de una calle centralista corría un niño con su bicicleta al hombro sin saber el afán de estar en pie, quietos y sin tomar importancia a nadie por parte de los "monitos rojos" de los semáforos, de tanto correr pensó que la bicicleta se cansaría por lo que decidió tomar asiento fuera de un local del cual brotaban los olores donde la lujuria y la gula se mezclan por entre sus vitrinas transparentes haciéndose ver su efectos en personas rebosantes de deseo metabólico, sin embargo el olor era mucho para él, no quería estar ahí si que se corrió tres puestos más a su izquierda, como era un banco no era lo suficientemente repulsible para no poder descansar y su bicicleta estaría a salvo.
Señorita, ¿me podría decir que diaulos dice aquí?, le decía don tristán a atendedora del banco-en su pecho se podia leer nancy-. Ese día no fue su día, ella prefería estar en caja cambiando dinero, depositando, sacando, y teniendo sus manos olor a goma de elásticos "billeteros" que solo sirven para dañar en un ojo a una persona en una especie de juego del medio oeste; "bandidos vs alguaciles" pero por órdenes superiores el destino le cambió. Señor Tristán usted acaba de acceder a nuestro circulo protegido de usuarios de este banco a gracias a ello usted podrá.... de un instante don tristán cayó súbitamente a lo que era el felpudo y azulado piso de la sucursal del banco, golpeó en seco su cabeza con una barra contenedora de cintas, de esas que te marcan como ovejas para seguir un camino hasta la caja. Todos miraron lo ocurrido y nancy en pánico gritó y corrió al baño sin hacer nada por el shock, el niño se dió vuelta y se protegió con su bicicleta para que no le pasara nada hasta que me di cuenta que la barra hizo un efecto en cadena y golpeo el sistema de ventilación, provocando un amago de incendio. El niño corrió al guardia preguntándole por la mamá, él al no saber que pasaba fue abrir la llave para apagar el amago que se había producido.
Los nervios y la adrenalina son propios del ser humano, y tal así la imperfección, aquél niño de la bicicleta se apostó ahí sabiendo que era más seguro un banco que nada, además contiguo habia un local abandonado con su persiana metalica semidestruida, llena de pancartas y flyers de conciertos, y de un mal aspecto, no solo era por fuera, sino por dentro era similar...
una ex sandwisheria que reinaba por su plato principal el "coloso" generaba dividendos enormes pero de un momento para otro el dueño murió y el negocio cayó en manos de sus hijos, sin saber administrar una bolsa de papas, todo se desplomó y se descuidaron de él, hasta tal punto que las cañerias eran pedazos de plasticina en forma alargada.
Todas las cosas pasan, y cuando pasan, pasan.
El guardía del banco fue corriendo a activar el protocolo de incendio cuando derrepente suelto el juego de ingenio de aquel hippie que me lo regaló cuando se siente un estruendo, el fuego, el local, las cañerias, fuga de gas, el niño cansado con su bicicleta, el guardia con la manguera en la mano, nancy tomando agua en el baño, don tristan inconciente, todo explosionó, inclusive yo, en primera fila....