Para qué tanta lujuria, no es necesario hacer que la piel se queme cual incendio a lo bonzo, sólo la armonía integral de la vida te da el placer infinito de sonreir, y las sonrisas que no se dieron sólo fueron ilusiones perdidas en el tiempo.
No te odio, ni puedo odiarte, mas no esperes que el cielo cambie, los meteoritos cayeron sutiles en parte, hace un tiempo donde la sangre el estandarte y ahora mi vida solo es la tranquilidad que siempre necesité.
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