La luz brilla en mis guitarras como cada mañana al levantarme, y el calor se hace notar, ya no es invierno, y de vuelta a la rutina pero de forma diferente, unas vacaciones que no dejan mucho que desear, pero siempre falta tiempo, maldito tiempo, soy feliz, un hombre feliz, y bueno, hay que dejar fluir.
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