no puede ser la coincidencia perfecta
que la nube estrellada haga su presencia
entre los ojos que no miran en la esencia
en una noche que parecia ser la predilecta
lúgubres cantos se escuchan en el olvido
¿qué cantos siquiera puedo cantar?
palabras sucias de corazones congelados pienso
¿todo se vuelve nada en el andar?
iré de entre los sueños para escudriñar
aquellos paisajes vacios que solia mirar
fluyendo por cortezas invisibles de mar
son filamentos cortos que no puedes parar
lleveme de ahí decía el constructor ahogado
que de pájaros muribundos venía medio aislado
soltante más de alguna risa que lo mecía
su vuelo al viento era lo que más quería
mas quien podrá definir en un minuto el silencio
que se guardó en la carta incinerada
por los deseos narcicistas por excelencia
de las piedras quemadas que se botaron
algún día de las guerras nevadas de los zócalos
húmedos y sin sentido aparente
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